Estados Unidos formalizó este lunes 24 de agosto la eliminación de Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, cerrando así un capítulo que había comenzado en 1979, durante el gobierno de Hafez al-Assad, padre del depuesto dictador Bashar al-Assad. La decisión, confirmada por el Departamento del Tesoro estadounidense, representa uno de los pasos más significativos en el proceso de normalización de relaciones entre Washington y el nuevo gobierno sirio, encabezado por el presidente Ahmed al-Sharaa.
Un anuncio que se venía gestando desde julio
El proceso formal se había iniciado el 8 de julio de 2026, cuando el presidente Donald Trump anunció, al margen de la cumbre de la OTAN, su intención de retirar a Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, un movimiento calificado como significativo para los esfuerzos de Siria por reinsertarse en los sistemas político y financiero globales tras más de una década de guerra civil. Ese mismo día, Trump informó formalmente al Congreso sobre la intención de su administración de revocar la designación, dando inicio al período obligatorio de 45 días de preaviso que exige la ley estadounidense antes de que una decisión de este tipo se haga efectiva.
Según trascendió en su momento, el anuncio se produjo durante un encuentro entre Trump y el presidente sirio Ahmed al-Sharaa en el marco de la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía. La entrada en vigencia definitiva de la medida quedó supeditada a que el Congreso no bloqueara la decisión dentro de ese plazo de 45 días.
El cambio se hizo efectivo luego de que el período de revisión del Congreso expirara el viernes sin que los legisladores objetaran la decisión de la administración Trump. De esta forma, Siria dejó atrás 47 años en la lista del Departamento de Estado, en la que había estado agrupada junto a Irán, Corea del Norte y Cuba.
La confirmación oficial
Este lunes, la administración Trump retiró formalmente a Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, en una medida calificada como histórica que elimina restricciones a la exportación y permite a Estados Unidos suministrar asistencia militar al país. Junto con esta decisión, el secretario de Estado Marco Rubio anunció además que se retiraba a Hayat Tahrir al-Sham (HTS) de la lista de organizaciones terroristas especialmente designadas, el grupo que el propio presidente al-Sharaa lideró bajo el nombre de guerra Abu Mohammed al-Jolani antes de encabezar la coalición que derrocó a Bashar al-Assad.
Rubio calificó estas medidas como un reconocimiento a las acciones positivas y los compromisos asumidos por el gobierno sirio bajo el presidente Ahmed al-Sharaa para distanciar completamente a Siria de los actos de terrorismo internacional, y las definió como otro paso histórico del presidente Trump para brindarle al pueblo sirio un camino hacia la prosperidad.
Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que la medida ayudará a fomentar inversión adicional en Siria para promover la estabilidad política y económica, en línea con la promesa de Trump de brindar alivio de sanciones al país.
Del aislamiento a la asociación
La eliminación de la designación como patrocinador del terrorismo se suma a una serie de medidas que la administración Trump viene implementando desde 2025 para levantar las restricciones económicas impuestas a Siria durante décadas. Este proceso arrancó formalmente con la orden ejecutiva firmada por Trump el 30 de junio de 2025, que revocó las órdenes ejecutivas que imponían sanciones y restricciones de exportación sobre Siria, e instruyó a distintas agencias federales, entre ellas el Tesoro y el Departamento de Comercio, a flexibilizar las restricciones comerciales y financieras sobre el país.
Como parte de ese mismo proceso, el Departamento de Comercio relajó los controles de exportación hacia Siria, incluyendo la emisión de una licencia especial que autoriza de manera general la mayoría de las exportaciones de bienes clasificados como EAR99. Además, la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2026, promulgada en diciembre de 2025, derogó la Ley César de Protección Civil Siria de 2019, que había sancionado a personas extranjeras que brindaran apoyo financiero, material o tecnológico significativo al gobierno sirio.
El embajador Tom Barrack, enviado de Estados Unidos para Siria, describió la decisión como "otro paso decisivo en el extraordinario viaje de Siria desde el aislamiento hacia la asociación" con Washington.
Un contexto regional tenso
La formalización de la medida se produjo en un momento de tensión regional. El anuncio llegó después de que Israel bombardeara la base aérea siria de Abu al-Duhur la semana anterior, lo que escaló las tensiones entre Washington y Damasco, así como con Turquía, el principal aliado extranjero de Siria. El propio Tom Barrack había calificado ese ataque como "serio y preocupante", sugiriendo que Israel podría haber buscado provocar una reacción por parte de Siria.
Este trasfondo añade una capa adicional de complejidad al gesto de Washington hacia Damasco, en un momento en que la región atraviesa realineamientos significativos tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024.
Un giro histórico impensado años atrás
Que un líder con el pasado de Ahmed al-Sharaa llegara a ser recibido en Washington como socio estratégico habría resultado difícil de imaginar apenas un par de años atrás. Ningún líder sirio —y mucho menos uno con el historial de al-Sharaa como terrorista designado por Estados Unidos— había pisado la Casa Blanca en décadas. Siria había sido incluida en la lista negra en 1979, cuando el país estaba gobernado por Hafez al-Assad, padre de Bashar al-Assad, en plena Guerra Fría, época en la que Siria recibía ayuda financiera y militar de la Unión Soviética.
La designación como Estado patrocinador del terrorismo conllevaba, según se ha detallado, restricciones profundas que afectaban la asistencia exterior estadounidense, las ventas de armamento y las exportaciones de ciertos bienes y tecnologías hacia el país. Su eliminación podría, según los análisis disponibles, facilitar el ingreso de empresas estadounidenses a Siria en momentos en que el país intenta reconstruirse tras años de guerra civil, destrucción y aislamiento internacional.
Una lista cada vez más corta
Con la salida de Siria, la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo queda reducida a solo tres países: Irán, Cuba y Corea del Norte. Se trata de una lista históricamente breve —solo ocho países han recibido alguna vez esta designación desde su creación—, lo que da una dimensión adicional a la magnitud simbólica de este cambio para Siria.
Reacciones desde Damasco
La noticia generó una respuesta inmediata desde el gobierno sirio. El canciller Asaad Hassan al-Shaibani celebró la decisión públicamente, atribuyéndola a las directrices del presidente Ahmed al-Sharaa y agradeciendo explícitamente a Estados Unidos, al presidente Trump, al secretario de Estado Marco Rubio y al embajador Tom Barrack por el respaldo brindado a Siria durante este proceso. El propio presidente Trump compartió y amplificó ese mensaje de celebración a través de sus redes sociales, subrayando la relevancia que la Casa Blanca le atribuye a este giro en la relación bilateral.
Qué sigue
Con la designación oficialmente levantada, se espera que en los próximos meses se profundice el proceso de reinserción económica de Siria, incluyendo mayor apertura al comercio, la inversión extranjera y la cooperación en materia de seguridad con Washington. Sin embargo, el trasfondo regional —marcado por episodios recientes de tensión militar con Israel— sugiere que el camino hacia una normalización plena seguirá estando sujeto a los vaivenes de la política de seguridad en Medio Oriente.
Fuente: Telegram.

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